miércoles, 6 de febrero de 2013

INFORMCIÓN SOBRE MI PRÓXIMA NOVELA

Mis queridos amores, en este mes y medio me ha encantado escribir esta novela, y por eso he decidido hacer otra :)
Muchas gracias por esas cuatro chicas de twitter, mis queridas lectoras fieles:
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Muchísimas gracias, por que erais una gran razón por la que he seguido escribiendo :)
Gracias por esas 910 visitas, que han sido gracias a vosotras. Y sobre todo, gracias por apoyarme y entenderme cuando no podía escribir.
Mi siguiente novela fanfic, va a estar dedicada a esas personas que siempre me han apoyado, y sobre todo, a esas personas que siempre me han dicho que nunca voy a cumplir mis sueños, a los últimos, más que nada por pena, por que yo se que seré una gran periodista y una gran escritora. Gracias a las personas que vais a leer mi nueva novela.
Mi nueva novela va a publicarse en este blog también, y creo que empezaré  escribir hoy si puedo.
Bueno, no me enrollo más, os quiero. Ainhoa. :D

martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 40 & Último

Estaba nerviosa, no se por que. Terminé de arreglarme y lo primero que hice fue ir a coger a Valentina. Me había cambiado tanto esto de ser madre... No por fuera, pero por dentro, era una Ainhoa totalmente distinta. Todo mi mundo giraba entorno a Valentina, y ahora entorno a Zayn también.
En las parejas hay que tener comunicación y confianza, y a mí eso me ha faltado mucho. Sin embargo, Zayn está ahí. Se me llena el estómago de mariposas solo de hablar de él.
Cogí a la bebé en brazos y empecé a subir escaleras arriba, cuando estaba casi arriba de el todo el timbre sonó. Me aproximé a mi habitación y acosté a Valentina en la cuna, esta se removió en ella.
Ainhoa- pórtate bien, ¿eh? Que no se enfade la abuela contigo- dije tocándole la barriga, como se reía la peque.- Mamá pronto estará aquí, ¿eh? ¿Sabes que mamá te quiere más que a su propia vida verdad?- la peque se reía.- anda, a mimi que al final me voy a poner seria. Que luego no duermes y nos tienes a todos despiertos. ¿Sabes? Eres María Valentina Malik Cruz, ¿te gusta tu nombre? ¿Sí verdad?
Zayn- ¿María Valentina?- dijo apoyado en el quicio de la puerta. Sentí que mi corazón se paró de golpe del susto.
Ainhoa- todas las mujeres de mi familia, hasta que yo recuerde, tienen María.- le explique.
Zayn- tú no.- puso cara de confuso.
Ainhoa- si, yo soy Ainhoa María Cruz Jiménez, mi her es María del Carmen, mi otra hermana es Aida María, mi madre Marta María...
Zayn- ¿tradición familiar?
Ainhoa- supongo. A mí los profesores, me resumían en Aima, por que Ainhoa María era muy largo.
Zayn- tienes un nombre precioso.
Ainhoa- a mi me habría gustado llamarme Daniella... Pero como cuando mi madre estaba embarazada estaba en el País Vasco... Dijo: ¡Ainhoa! y yo retorciéndome en su tripa diciendo: que no, joder, que soy Daniella. Pero nada, ni caso.- Zayn se rió.
Zayn- pues a mi me gusta más Ainhoa.
Ainhoa- a mí desde pequeña me han llamado de todo menos Ainhoa... Aina, Aima, Noah, Aino, Marí, Mari, Mai...
Zayn- Ainhoa es precioso.- resoplé.
Ainhoa- Valen, pórtate bien, y a dormir, que esta noche a penas has dormido.- le toqué la nariz, se rió y salimos de la habitación. Sentía q me iba a matar por las escaleras con esos tacones, pero por suerte llegué a salvo a la planta baja. Busqué mi bolso y me lo crucé. Me acerqué a mis padres.
Ainhoa- me llevo las llaves, ¿vale?
Mamá- está bien. ¿a que hora llegarás?
Ainhoa- no sé, pero de todas maneras no quiero tardar mucho.
Papá- tarda lo que tengas que tarda hija.
Cogí las llaves de recibidor y en la entrada, Zayn me tendió la mano, y yo se la cogí.
Ahora que me fijaba, Zayn venía guapísimo, o como yo diría, muy pijo. Me reí en mi interior.
Ainhoa- ¿Dónde vamos?
Zayn- a nuestra nueva casa.
Ainhoa- ¿que?- creo que abrí la boca literalmente.
Zayn- no se, veo mejor que vivamos los tres juntos, para tener más intimidad y esas cosas.- se rió.
Ainhoa- omg, que ilusión.
Zayn- y vivimos cerca de nuestras casas, en la calle de abajo.
Caminamos y caminamos y en tres minutos estuvimos delante de una preciosa casa blanca. La puerta era de madera, y era de una sola planta.
Zayn- he pensado que como Valentina en poco tiempo empezará a andar le vendría bien no tener escaleras.
Ainhoa- has pensado bien. - sonrió.
Pasamos dentro, ya estaba amueblada. Eran pocas habitaciones, pero eran muy amplias, y eso me encantaba. Estábamos en nuestra habitación cuando:
Zayn- Ainhoa...- dijo cogiéndome la mano dulcemente.
Ainhoa- ¿Qué pasa?- dije girándome.
Zayn- tengo que pedirte algo- sonrió y se mordió el labio.
Ainhoa- lo que quieras.
Zayn- he estado pensando que me gustaría estar unido a ti de todas las maneras posibles, y creo que solo nos queda esta...- vi como de su bolsillo sacaba un cajita y se ponía de rodillas a la vez que abría la caja.- Ainhoa María Cruz Jiménez, princesa que iluminas mi vida, ¿quieres casarte conmigo?- ahora si que se me había abierto la boca.
Ainhoa- ay, dios...- estaba que parecía un chihuahua de los nervios.- Verás cuando nuestros padres se enteren de que nos vamos a casar.- dije asintiendo enérgicamente. Me puso el anillo en el dedo, me besó y me abrazó.
No podía esperar nada más de la vida que estar con él. Por que él es especial, por que yo soy especial si estoy con él.
|-----------------------------------------------------------------|--> Años después:
Zayn y yo estábamos tumbados en un sofá abrazados.
Ainhoa- ¿no te parece increíble todos los años que han pasado y que te siga queriendo cada día más?
Zayn- eso es por que me quieres de verdad, princesa.
Ainhoa- ¿Qué habría pasado si no se me hubiese caído la agenda?
Zayn- creo que ahora no estaríamos aquí.
Ainhoa- Amo ser tan torpe...- suspiré.
Zayn- pues yo te amo a ti.- hizo un gesto de "grrr".
Ainhoa- ¿Qué haces que no me estás besando bonito?
Unió sus labios con los míos y todo fue perfecto, siempre lo fue. Nuestro amor tuvo sus discusiones y sus momentos buenos. Y la moraleja de esta historia, es, que si de verdad se quiere, no importa la edad, la religión, los gustos o la nacionalidad, lo único que importa, es que en ese gran sentimiento llamado amor, no cuenta el orgullo. "Solo contamos tú & yo".
TE AMO.

lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 39

Después de lo que le había dicho, él seguía ahí, abrazándome y besándome, como si no me hubiese ido, como nuestros primeros meses juntos. Era una tonta solo por pensar en que alguna vez me podría olvidar de él. ¿Cómo olvidarme de él, si es la persona que me da el aire para respirar? A veces, razono cosas sin sentido. Supongo que todavía me falta un poquito para madurar, ¿no?
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Valentina ya había comido, había echado sus gases, la acababa de cambiar y ahora tocaba su siesta.
Ainhoa- bebé ahora toca siesta, mi señorita dormilona.- dije con ese estúpido tono. La cogí en brazos y bajamos al salón.
Ainhoa- holita- dije buscando con la mirada el carricoche, hasta que lo encontré y puse ahí a la niña. Miré a mi alrededor, estaban Aida y Harry tumbados en el sofá de la derecha, y mamá y papá tumbados en el sofá continuo y el carricoche de Nathan junto a Aida y Harry. Todos estaban... ¿Cómo decirlo? ¿aperrados? si, creo que sí. Empujé el carrito de Valentina hasta al lado del sofá libre y me senté a lo "indio" en el sofá, empecé a mover el carricoche hacía delante y hacía detrás. Zayn estaba detrás del brazo del sofá, moví la cabeza al lado contrario a donde estaba en señal de "siéntate a mi lado". Sonrió y se sentó. Todos me miraban, aunque yo prefería no hacerlo. Tenía un sueño no normal. Esta noche, Valentina no había dormido nada y claro, me tocó quedarme despierta toda la noche. Pero cualquier cosa vale la pena por esta cosita tan preciosa ¿no? Valentina a los dos minutos se quedó sopa, pero para no quedarse, sin haber dormido nada de nada. Yo me encogí y puse mi cabeza en el brazo del sofá, con la intención de dormir un rato. Sentí que alguien me tapaba, y cuando levanté la cabeza, ahí estaba Zayn, tapándome hasta el cuello. Y es que, a cada segundo que pasaba a su lado, me daba cuenta de lo imbécil que soy.
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Me desperté a las ocho, y el bebé ya estaba despierto, pero no lloraba ni nada, solo se removía en su carricoche sonriente. Miré a mi alrededor, no había nadie. Fui a la cocina, y ahí estaba mi madre.
Ainhoa- mamá.
Mamá- Ainhoa, ¿ya te has despertado? Es que anoche no pegaste ojos.
Ainhoa- si, he dormido agustito. Oye, ahora voy a salir, por si te puedes quedar con Valen.
Mamá- vale, yo me la quedo. Si esta nieta mía me trae loca... Me siento vieja cuando la llamo nieta.
Ainhoa- anda, anda, mamá, que solo tienes 33 años.
Mamá- anda, tu no te preocupes hija.
Ainhoa- gracias mami.
Mamá- ¿has vuelto con Zayn?
Ainhoa- si, creo que sí.
Mamá- sabes que te quiere, y que nunca te engañaría. Él va a formar una parte muy importante en tu vida.
Ainhoa- ya lo forma mamá, es el padre de mi hija, y el chico con el que quiero compartir toda mi vida.- sonreí, y mi madre me sonrió.
Subí escaleras arriba hasta mi cuarto. Me metí en el vestidor y me puse esto:
http://www.polyvore.com/cgi/set?id=71305280&.locale=es
¿Qué pasaría esta noche?

domingo, 3 de febrero de 2013

Capítulo 38

¿De verdad que después de estar tres meses y medio sin saber nada de mí quería quedar esta noche? Creo que estaba a cuadros. Era adorable como le tocaba la cabecita a Valentina. Creo que debía tener una cara de boba en ese momento.
Zayn- ¿Qué ocurre?- dijo mirándome sonriente, como un niño pequeño, con esa luz en los ojos.
Ainhoa- nada, no pasa nada.- alcé la vista hasta el reloj. Era las dos, la hora de comer de Valentina.- Oye, ¿nos puedes dejar solas?
Zayn- ¿para que?
Ainhoa- es su hora de comer, y... eh... Bueno eso.
Zayn- por dios, no me digas que te da vergüenza... Ya te he visto muchas veces sin camiseta, ¿eh?- sonrió divertido.
Ainhoa- eres imbécil- refunfuñé.
Zayn- venga no te enfades. ¿Ya no quieres estar conmigo verdad?- ya no había ni pizca de gracia en su cara.- ¿es eso no?
Ainhoa- no voy a responder.- mis labios se volvieron una línea.
Zayn- Yo no hice nada malo, ¿sabes? Y lo habrías sabido si me hubieses escuchado en vez de marcharte así como así, o al menos no sé, si hubieses confiado en mí, por que eso es lo más importante en una pareja.
Ainhoa- ¿Qué quieres que piense? Si en ese momento ya ni me besabas, ni me tocaba. Sentía envidia de mi propia hija, solo me quedaba pensar que venías más que por ella. Y todo esto días tras días. Y parecía que cada día te importaba menos todo. Solo he vuelto por ella. Estoy mejor en Barcelona, con mis amigos, con mi familia. Fue un error no irme en su momento.
Zayn- ¿sientes que lo nuestro a sido un error, no?
Ainhoa- debí irme.- asentí.
Zayn- pues que sepas que para mí nada de esto a sido un error, ¿me oyes?- no sé si fue una ilusión, pero una lágrima recorrió sus mejillas.- Nunca habría querido cambiar ni uno de mis recuerdos contigo, ¿sabes? Pero si tú no sientes lo mismo es un error seguir con esto. Fue un error el maldito día que te conocí en el parque, y el maldito día que se te calló la libreta. - estaba enfadado, pero hacía el esfuerzo por no gritarme.- Espero que no tomes a Valentina como un error, por que estoy en la casa de al lado para cuidar de ella. Ya veo lo que estás haciendo con los errores.- estaba llorando, era la primera vez que le veía llorar, de esa manera, como un niño asustado.
Ainhoa- mira, no te consiento que me digas que le voy a hacer daño a mi hija, ¿sabes? Por que si yo no la quisiese ella no estaría aquí.
Zayn- ¿que? ¿la habrías matado no? ¿Cómo estás haciendo conmigo y con mi corazón no? No se que te he hecho para que me hagas esto... Ni si quiera me has dado tiempo para explicarme, y ya me estás diciendo esto... Te estás equivocando. Y yo se que me quieres. Y tú sabes lo mucho que yo te quiero, desde ese día en el que llovía, en el que te vi llorar.
Ainhoa- no.
Zayn- ¿no que? ¿Qué eres demasiado orgullosa para admitir que malinterpretaste las cosas? ¿Qué prefieres separarnos a admitirlo?
Ainhoa- ¿ya está bien no? ¿Crees que yo no lo he pasado mal?
Zayn- no se nota. En todo caso, eres masoquista.
Ainhoa- yo no soy nada. Yo lo único que se es que quiero que todo sea como cuando era pequeña, cuando no tenía preocupaciones. Cuando no podía amar, por que no sabía que era eso. Cuando solo lloraba por las heridas que me hacía en el parque con la bicicleta.... Todo es tan difícil...- la que tendría que estar llorando era Valentina, pues no, los que llorábamos éramos Zayn y yo.
Zayn- tú lo haces difícil. Todo habría sido y es tan simple como quedar esta noche, explicártelo todo y ser felices.
Ainhoa- yo no quería decir que ha sido un error ¿vale? No quería decirlo. No quería decir nada de esto. Pero cuando tengo rencor digo cosas que no quiero.
Zayn- ya lo sabía, y también se que me quieres.- dio dos pasos que eran los que nos separaban y me abrazó. No podía creer que me estuviese abrazando. Me sentía tan bien, tan yo.
Ainhoa- ¿a que hora me recoges?- mis lágrimas seguían bajando. Quitó sus manos de mi cintura y con sus dedos pulgar me limpió las lágrimas.
Zayn- a las nueve. Ya somos padres y no podemos trasnochar mucho.- rió.
Ainhoa- esto es tan estúpido... ¿Por que tenemos que pelear?
Zayn- no lo haremos nunca más, lo prometo.- y ahí fue cuando todo era perfecto, cuando sus labios estaban con los míos, unidos, todo lo era.

Capítulo 37

¿Cómo podía crecer un bebé tanto en un mes? El doctor decía, que había crecido como los bebés normales lo hacían en tres meses,  eso era bueno, o al menos eso decía el pediatra. Ya había abierto los ojos, y había averiguado que tenía los ojos verdes, como yo. Ayer había cumplido la mayoría de edad, y hoy, en cuanto llegásemos a Londres, habría que registrarla. Supongo que me tocaría ver a Zayn, aunque eso sería volver a abrir la herida. Valentina había crecido, se notaba que ella iba a ser morena, como Zayn. Tenía mis ojos, y ese lunar al lado del ombligo que yo tanto detesto. El otro día, mientras la ponía en el parque-cuna, se rió, y fue la cosa más adorable del mundo entero.
Ya estamos aterrizando en Londres por lo que acaban de decir. Cogí a mi adorable Valentina en brazos con cuidado y la bajé del avión con cuidado.
Mis padres se encargarían de las maletas y el esto de cosas, mientras que yo solo llevaba el bolso de la niña, y su carricoche con ella dentro. Cogimos un Taxi y fuimos camino a casa. Fue raro volver a Londres, volver a hablar inglés... Puedo decir, que incluso al principio, me costó hablar inglés. Aunque recordé todo muy rápido.
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A penas llegamos a la puerta de casa, un revuelo de gente se puso a nuestro alrededor. María, Harry, Aida, el pequeño Nathan... Zayn... ¿Zayn? Vale, muy bien, buena manera de llegar a Londres. Salí del coche de los cristales tintados con Valentina en brazos, medio dormida. Todos miraron hacía mi puerta, la primera en abrirse. Vi los ojos de Zayn, los que más se iluminaron, el primero en acercarse.
Zayn- hay que hablar- dijo acercándose a mí.
Ainhoa- acabo de llegar ¿si? Mira, es Valentina.- dije a la vez que él tendía los brazos y yo le daba a mi pequeña.
La cogió como si temiera que se le cayese, aunque lo estaba haciendo genial. Yo mientras fui a abrazar a mi cuñado, a Nathan, a Aida y a María, todos muy sonrientes. Minutos después, fui a reclamarle a Valentina a Zayn para que también la viesen el resto de mi familia, quien solo dijo un "ooooooooh". Pasamos a casa todos, y yo subí a Valentina a mi cuarto, la dejé en la cama, y mi padre montó en un minuto la cuna. Me tumbé al lado de mi hija.
Ainhoa- ¿Quién es la niña más preciosa de este mundo? Tú, si, tú.- le dije a la pequeña con ese estúpido todo con el que se le habla a los bebés mientras le hacía cosquillas en la tripa y ella se reía. Era pura adoración. Sentí pasos y me giré para ver quien era. Y claro, Zayn.
Zayn- estáis tan preciosas...- sonrió.
Ainhoa- hay que bajar a registrar a la bebé.- dije mirando a Valentina, la cual ahora estaba en mis brazos.
Zayn- ¿por que me ignoras? Y lo más importante, ¿por que me dejaste?
Ainhoa- mejor respóndeme a esto, ¿por que me engañaste?
Zayn- ¿Qué yo te qué?
Ainhoa-  si, engañarme, con esa chica... Te vi abrazado a ella.
Zayn- oh, por dios, no me digas que me dejaste y te fuiste por eso.
Ainhoa- ah, pero a ti te sienta bien que te engañen... Pues mira que bien.
Zayn- que no, que ella no era mi novia ni nada, que es mi prima. Solo me ayudó a una cosa, y me estaba despidiendo.
Ainhoa- si, si, ahora verás, ¿Qué cosa?
Zayn- se supone que era para tu cumpleaños, pero ya sea pasado. Pero quiero hacer las cosas bien, así que, ¿quedamos esta noche?
Ainhoa- haber que me explique, que te estoy diciendo que me engañas, y me dices de quedar esta noche.
Zayn- que sí, que esta noche vas a entender todo.
Ainhoa- ay, dios. - suspiré.
Zayn- ¿Cómo fue todo? Ya sabes, el parto y eso.
Ainhoa- Valentina en el intento de salir, se esforzó tanto, que se le paró el corazón, y tuvieron que abrirle paso con el bisturí, para sacarla. Por suerte la reanimaron y está bien.
Zayn- es toda una campeona nuestra pequeña.- dijo sentándose en la cama a mi lado tocándole el moflete a Valentina.
"NUESTRA".

Capítulo 36

Apenas llegué a casa, lo primero que hice fue subir a mi habitación, ducharme y ponerme el pijama. No sé por que, pero hoy estaba muy cansada. Para cuando volví a mirar el reloj, vi que era las nueve y ni siquiera me importó. Me metí en la cama y cerré los ojos.
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Todo estaba oscuro, estaba sola, necesitaba estarlo, me obligaban a estarlo. Caminaba en círculos, sin saber donde iba, y todo seguí estando oscuro. Salí de la oscuridad, lo raro, es que me veía a mi misma, como si estuviese fuera de mi cuerpo. Había adelgazado mucho, estaba muy desarreglada, estaba cansada, caminaba sin fuerzas, con un bebé en los brazos, mi bebé. Caminaba hasta una puerta, hasta la puerta en la que dejaría a mi bebé. ¿lo más raro? La chica, esa que era mi supuesta yo ni se inmutaba, sin embargo yo estaba angustiada, desesperada, deseosa por ir a recoger a mi bebé de carita desconocida. Pero no sé por que, pero no me podía mover. Llamaba a la puerta y salía corriendo, dejando una nota junto al bebé, la puerta se abría...
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Mi barriga estaba enorme, y la de Aida, mejor ni decir nada. A Aida, se le estaba retrasando el parto. Ya estaba de nueve meses y medio y nada, que el bebé no quería salir. Si no se ponía de parto esta semana, tendrían que hacer cirugía para sacar a mi sobrino, y claro Aida estaba totalmente asustada. Y yo, estaba de ocho meses, con un barrigón que si seguía creciendo, tendría que llamar a la grúa para moverme. Últimamente, no estaba exactamente bien con Zayn... Ya llevábamos juntos un año y cuatro meses. Pero últimamente, estábamos todo el tiempo peleados, y creo que por lo único que sigue viniendo a verme es por el bebé. Cuando pienso esto, siento envidia de mi propio hijo/a. Pienso que ya no me quiere, y mis ojos se empiezan a volver aguosos. Ya a penas me besa, apenas se acerca a mí, y siempre me castigo con la culpa de el "la culpa la tienes tú". Cuantas veces en el último mes he pensado en quitarme la vida, y no lo he hecho por mi hijo, por que el no tiene la culpa de nada.
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Zayn estaba en frente de una casa desconocida, abrazando a una chica. Y yo a pocos metros de ellos empecé a llorar y a andar como pude hasta casa, llorando. Vi como Zayn me vió y en la puerta de casa, me cogió la mano para girarme.
Ainhoa- SUELTAME - dije a la vez que me giré de nuevo zaleando el brazo para que me soltase. Seguía persiguiéndome, hablándome, pero yo no le quería escuchar, y cuando por fin se terminó todo, fue cuando le di con la puerta en las narices. Entré corriendo, y me encerré con llave en mi habitación.
No me podía creer que me estuviera haciendo esto, no lo podía creer. Por eso estaba diferente, estaba con esa, ya no le importaba ni yo, ni el bebé, parece ser. Empezó a llamar a la puerta de mi cuarto... Seguramente María le habría puerto la puerta de la calle.
María ya no estaba con Liam, eran solo amigos. María había decidido estudiar, y había pegado un cambiazo impresionante. Llamaba a mi puerta y volvía a llamar. Yo no lo escuchaba. Simplemente, me puse unas orejeras y me tapé con la almohada, ya se cansaría.
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Esta vez, la almohada y los sueños habían tenido parte de culpa en la decisión de irme de Londres. No soportaba acordarme de Zayn abrazando a esa chica. Había hablando con mis padres, y mi padre, mi madre y yo iríamos a Barcelona un tiempo. Por unos meses, los meses para que yo fuese mayor de edad y pudiera vivir sola, con el bebé. Estaréis pensando, "no pensaba en el derecho que tenía Zayn de conocer a su hijo" pues no, no estaba pensando. En realidad en ese instante pensaba, "Zayn no tiene derecho a nada después de esto". Le quería, le amaba, pero si él no me correspondía, ¿de que valía quedarse?.
A María y Aida les estaba totalmente prohibido decir donde estaba o que había pasado conmigo, nada sobre mí a cualquiera que preguntase.
Mis maletas estaban echas, estaban en la puerta despidiéndome de Aida, María, y el pequeño Nathan, mi sobrino. Ahí todo el mundo lloraba, todo. María, Aida y Nathan, vivirían solos un tiempo un tiempo en casa, mientras papá y mamá estaban allí conmigo.
El avión era una tortura.
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Los dolores, bueno, dolores, la tortura, era insoportable. Me retorcía cada vez que el bebé intentaba salir.
Había meditado este mes, y había llegado a la conclusión, de que cuando el bebé creciese un poco, iría a Londres para que Zayn conociese a su hijo/a. Él tenía ese derecho, ¿no? al menos eso. Pero yo no pensaba acercar, por que si lo intentaba, sabía que me iba a acordar de él y esa chica.
Había estado pensando nombre. Y cuando estaba en Londres, Zayn y yo pensamos en que si era niña, se podría llamar Ariana o Valentina, y si era niño, se podía llamar Unai o Zayn, aunque él siempre prefirió cualquier nombre al suyo. A continuación, se verá quien sale de ahí, si Valentina, o si Zayn.
Malditos dolores, que alguien me drogue o haga algo, lo que sea, pero que me quiten este dolor ya de una vez por todas. Yo empujaba y empujaba, pero salía muy despacio, y yo creo que me iba a dar algo.
De un momento a otro, un sonido de una máquina se para, y los médicos se escandalizan, y tienen que intervenir y abrir paso al bebé con un bisturí, aunque a mí no me importa por que no siento nada con este dolor. Consiguen escandalizarme a mí también, y no me querían decir que pasaba. Sentí como estaba vacía, pero no había llanto. Se llevaron al bebé, y no me dejaron ni verlo, aunque yo no estoy para reclamar nada, por que a penas termina el parto, yo me desmayo del cansancio.
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Esa habitación tan blanca me da dolor de cabeza, y a penas acabo de abrir los ojos. Mi madre me está cogiendo la mano y me está tocando la frente.
Me sentía muy cansada, y mi madre estaba preocupada.
Ainhoa- Mamá...- casi susurré.
Mamá- Ainhoa, por fin despiertas, llevas un día y medio dormida- me dijo en tono normal.
Ainhoa- quiero ver a mí bebé.
Mamá- hija, tengo que decirte una cosa, pero todo está bien, ¿vale?- asentí rápidamente.- El bebé, cuando estabas de parto, se le paró el corazón. Pero consiguieron sacarlo con un bisturí y poder reanimarlo. ¿Sí? Está vivo, pero está en observación.
Ainhoa- quiero verle, ¿Qué es?
Mamá- es Valentina, cariño. Ahora vendrá tu padre y nos dirá si puedes verle. Él está esperando a ver que le dice el médico sobre como está y eso.- bufé. Quería ver a mi hija.
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Un rato decía mi madre, un rato, tres horas pasaron hasta que apareció mi padre sonriente.
Mamá- Joan, ¿Qué dicen los médico?- soltó mi madre viendo que mi padre no decía ni mu.
Papá- ahora traen a la niña, la está vistiendo. A sido un susto tonto, ya está bien. Le han hecho todas las pruebas que existen y todo está normal.
Sonreí de alegría pura.
Ainhoa- me siento vacía.
Mamá- todavía tienes mucha tripa. Pero para dentro de tres días habrá desaparecido toda.
Como me ignoraba, madre, como me ignoraba.
Pasó media hora, hasta que vino una enfermera con una bebé preciosa, mi bebé y me la puso en los brazos.
Enfermera- al mínimo problema o cosa rara ahí está el botón de emergencias.- dijo muy borde.
Era preciosa, como las muñecas de porcelana, y tenía mucho pelo, moreno, muy moreno. Los ojos los tenía cerraditos. Tenía unas manos, que eran tan pequeñitas... Era adorable, era mi hija.
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Mi madre tenía razón, y a los tres días, estaba delgada de nuevo. Como si no hubiese estado embaraza. Valentina, gracias a dios, no había tenido problemas, y era una preciosura. Yo estaba bien, y tanto a Valentina como a mí, nos habían dado el alta ya por fin.
Había hablando con Aida, para que le dijese a Zayn que ya había dado a luz, que era Valentina, y que en un mes iría a Londres para que la conociese. Solo eso. Con esas mismas palabras y con esa misma frialdad.

sábado, 2 de febrero de 2013

Capítulo 35

Eran las diez de la mañana, y estaba oyendo subir hasta su cuarto a Aida. Me levanté de la cama sigilosamente en ropa interior y miré a Zayn que estaba en calzoncillos. Lo tapé y le dejé que siguiese durmiendo. Fui al vestidor y cogí unas manoletinas azules, un jersey azul y unos vaqueros azules claros. Cogí la ropa interior y me metí a duchar. Me maquillé y peiné y salí a mi habitación, donde estaba Zayn estirándose en la mitad de esta.
Zayn-pero que preciosa estás- dijo quitándome el pintalabios que me acababa de poner a base de besos.
Ainhoa- buenos días tontorrón.
Zayn- ven aquí- dijo tirando de mí.
Ainhoa-vístete y bajamos a bajo anda.
Sonrió y vacilante, se separó de mí y empezó a recoger su ropa de cada de mi habitación. Me miré en el espejo y me metí el pelo detrás de las orejas. Se vistió muy rápido y me abrazó por detrás. Me dio la mano y empezamos a bajar escaleras hasta el salón. Papá estaba en la cocina, haciendo el desayuno, sonriente. No pude evitar preguntarle por que estaba tan contento.
Papá- he vuelto con tu madre- me confesó sonriente.
Ainhoa- oh, ¿enserio? ¡Eso es estupendo papá!
Es este par de meses, había echado de menos ver a mis padres besándose, paseando por la calle,... Lo que antes me parecía empalagoso, ahora lo echaba de menos. Y realmente, cuando me lo dijo, sentí paz en mi interior, por que todo volvía a ser como antes, o al menos se parecía. El timbre sonó y fui corriendo ha abrir.
Ainhoa- ¿Liam?- dije mirando al chico con expresión triste que estaba en la puerta.
Liam- ¿está María?
Ainhoa- No, no está.
Liam- por favor, déjame verla. Aunque sea para que me chille, o me diga que me odia. Solo quiero verla.- estaba a punto de romper a llorar.
Ainhoa- no se si estará bien lo que voy ha hacer ahora... Espera aquí, ya salgo.- el chico asintió, con algo de felicidad en los ojos.
Entre dentro, cogí mi móvil y fui a hablar con Zayn.
Ainhoa- Zayn, voy a llevar a Liam a que vea a María.
Zayn- ¿cómo? María va a empeorar.
Ainhoa- no se por que, pero tengo la sensación de que no.
Zayn- está bien, pero piensa bien lo que haces, ¿si?
Ainhoa- si, está bien.
Zayn- yo me voy a casa a ducharme, ¿si? Luego vengo a verte.
Ainhoa- está bien, adiós.- le besé y salí de casa.
Liam estaba sentado en un escalón, con la cabeza apoyada en las piernas. Le toqué el hombro y se puso de pié.
Liam- ¿dónde vamos?
Ainhoa- a ver a María.
Se calló y empezó a caminar junto a mí. Caminamos como cinco calles, hasta que me detuve en frente del centro de desintoxicación donde estaba María.
Liam- ¿y esto?
Ainhoa- después de que no quisieses volver con ella, se dio cuenta de todo lo que te quería... No se le ocurrió otra cosa que empezar a drogarse para olvidarte.
Liam- ¿Cómo está? Quiero verla.
Ainhoa- primero tengo que hablar con ella yo. Si quiere verte la verás pero si no, será lo mejor. Si es en contra de su voluntad la haría empeorar.
Liam- está bien.
Pasamos dentro, donde la recepcionista, rodeada de tres guardias de seguridad, la cual nos puso unas pegatinas como visitantes en cuanto me identifiqué como su hermana. Fuimos hasta la planta de las habitaciones, y nos paramos en la puesta  que estaba junto al cartelito que ponía "María del Carmen Cruz Jiménez" junto con su foto, de hace un año. Yo fui con ella para echarse esa foto.
Ainhoa- espera aquí, ahora te aviso, ¿está bien?- parecía nervioso. Asintió con la cabeza y yo me colé por la puerta, abriéndola lo menos posible. Y ahí estaba, sentada en una silla mirando por una pequeña ventana que tenía una reja que apenas dejaba traspasar luz solar. Empecé a caminar hacía ella y a penas sintió mis pasos, se giró. Se puso de pie, y caminó hacía mí, hasta abrazarme.
María- Hermana- casi suspiró- te hecho de menos.
Ainhoa- aquí estoy María.- su expresión era triste- No se te ve muy contenta.
María- estoy aquí para quitarme de esa mierda, no para ser feliz, ¿recuerdas?
Ainhoa- ¿Cuándo te dejan irte?
María- no lo se, ni siquiera me importa...
Ainhoa- ¿sabes? Han pasado muchas cosas en estos dos meses.
María- ¿Cómo que?
Ainhoa- papá y mamá se separaros, Aida está embarazada de 5 meses y medio, yo de 3 meses y medio, casi cuatro... Y bueno, el resto de cosas pues supongo que no tienen mucha importancia.
María- ¿Qué, que?
Ainhoa- bueno, ayer papá y mamá volvieron, así que puede que haya boda otra vez dentro de poco. Aida está preciosa, con su barrigón, y bueno, yo he estado tres semanas en el hospital casi anoréxica, ya he engordado.
María- imbécil, ya puedes estar comiendo que me veo yendo para que comas solo, ¿eh?
Ainhoa- que no tonta, que ya estoy manteniendo mi peso y todo está de maravilla. María...
María- ¿qué pasa?
Ainhoa- ¿Sigues queriendo a Liam?
María- ¿a que viene esa pregunta?
Ainhoa- respóndeme por favor.
María- ¿Qué quieres que te diga? ¿Que no quiero rehabilitarme ni salir de aquí para volver a verle para que me vuelva a rechazar? ¿Qué solo de pensar que puede estar con otra chica se me desgarra el corazón y lo único que puedo hacer es llorar?- la puerta se abrió y Liam pasó. La expresión de María cambió de tristeza a desesperación. - ¿Qué haces aquí? ¿Qué hace él aquí?- dijo andando hacía atrás hasta la esquina más lejana de la habitación a Liam.
Liam- quiero que todo sea como antes, que volvamos a estar juntos.
María- VETE DE AQUÍ, AINHOA LLÉVATELO, ME ESTOY EMPEZANDO A SENTIR MAL.- gritaba. Más que exdrogadicta, estaba loca. Fui hacía Liam para empezar a empujarle.
Liam- por favor, quiero hablar, solo te dije que no para un escarmiento, para que no me volvieses a dejar como las últimas cinco veces. Yo también estaba harto, pero te di cinco oportunidades más ¿sabes?
Liam lloraba, María lloraba, yo estaba por llorar también... Vi como María se limpió las lágrimas y empezó a caminar hasta Liam. Se abrazaron, y yo preferí no interrumpirles e irme sigilosamente. Empecé a caminar calles arriba hacía casa. No me había dado cuenta que ya era de noche.