La frase de Zayn me resonaba en la cabeza, "Ya no me importas". Pero no me podía permitir seguir llorando, tenía que ser fuerte y ir hacía delante. Ahora tenía otra razón por la que vivir.
Los padres de Erica se ofrecieron amablemente a prestarme su casa en el centro de Londres mientras solucionaba mis problemas. Erica me ayudó a preparar la casa y a colocar ropa.
Erica- Puedes quedarte el tiempo que quieras hermana. Eso sí, debes hablar con tu madre, tiene que saber que estás bien.
Ainhoa- Eri, no quiero volver, no quiero hablar con nadie de esa casa.
Erica- Cielo, te entiendo, pero tu madre debe saber que te encuentras bien.- Dijo Eri pensativa- ¡Ya se! Puedes hablarle por cartas, contarle cosas, y yo se las puedo llevar.
Ainhoa- ¿En serio me haría ese favor?- mi amiga asintió- Gracias Eri.
Erica- No se dan, para eso estamos las amigas.- me sonrió- Hermana, ¿Lo... vas a tener?
Ainhoa- Es mi hijo, no le negaría la vida por nada del mundo. Ni mi madre me la negó estando en peores condiciones que yo.
Erica- Así se habla ¡Esa es mi hermana!- esbozó una sonrisa - Mi tio es ginecólogo, te puede revisar cuando tu quieras sin la necesidad de que vaya tu madre.
****
Me encontraba sentada en el salón sin saber que decirle a mi madre, sin saber que decirle para explicarle mi marcha. ¿Sufriría mucho? Si que lo haría. Pero ahora tenía a Paul y a mi nuevo hermano o hermana. Tendría apoyo. Yo tenía a Erica y a mi bebé, y con ellos lo tenía todo.
¿Sería niño o niña? ¿Se parecería a mí o a él? Mil cosas se pasaban por mi mente mientras empezaba a mirar el papel en blanco.
NARRA MAMÁ
Estaba preocupada por Ainhoa. Ella nunca había tardado tanto en venir a casa. Ni Paul ni Zayn sabía donde se encontraba mi pequeña.
El timbre sonó, dejando que se expandiese por el ambiente la pegadiza melodía.
Ande lentamente hasta la puerta y después de abrir la puerta pude ver a la familiar chica, Erica.
Patricia- ¡Erica! ¿Sabes dónde está Ainhoa?- dije intentando sonar lo más normal posible- ¿Viene ya? ¿Le pasó algo?
Erica- Patricia... Ainhoa no va ha venir.- dijo mirando hacía el suelo.
Patricia- ¿Cómo que no va a venir?
Erica- Ella... Me dio esta carta para ti. Puedes contestarle, yo vengo a recoger tu contestación para entregársela mañana por la mañana.- dijo mientras me tendía una hoja de papel.
La cogí con dificultad, por el shock que estaba sufriendo, y sin decir nada Erica se fue cerrando la puerta con el mayor sigilo posible. No podía moverme, estaba anclada al recibidor, no podía digerir las palabras que acababa de escuchar. Sentí una mano en mi hombro y me giré de golpe como auto reflejo para ver a mi hijastro.
Zayn- Patricia, ¿Quién era? ¿Estás bien? Te veo muy pálida.- preguntó el chico preocupado.
Patricia- E... Era Erica. Ainhoa... Ainhoa... -dije mientras se me escapaban un par de lagrimas- No va ha volver.
Zayn- Co...Como que no va a volver...- los ojos del chico también se cristalizaron.
Patricia- Se ha ido.
****
Quería esperar a estar sola y calmada para leer la carta de mi hija, tan sola y calmada como me encontraba ahora.
"Hola mamá,
bueno, Eri ya te habrá dicho que no voy a volver, ¿no? Al menos no por ahora. Yo... Solo te pido que respetes mi decisión de irme, por que saber perfectamente que yo no me iría por gusto, y por que sabes que tengo una muy buena razón de por que mi marcha. Y también sabes que no te la diré, no ahora, tal vez en unos meses... O en unos años... Lo que tarde en olvidar.
Sabes que nunca he sido la típica niña malcriada que hace esto por atención, que nunca he tenido esa oportunidad. Por eso ahora debes confiar en mí. He sufrido mucho, y si estoy en casa sufriré más. Quiero alejarme de mi anterior vida por un tiempo, y puede que con el tiempo olvide y pueda volver. Quizás te lleves una sorpresa y me veas más cambiada de lo normal.
La cosas es, que por favor mamá, no me busques. Déjame liberarme de este dolor que llevo en mi corazón. He cogido todos mis ahorros, todos. Voy a necesitarlos, y no exactamente para la universidad, a la cual por cierto no asistiré. Y tengo una buena razón, la cual, tampoco, no te pienso decir.
Tienes que saber que te quiero, que aunque por la falta de un padre en mi vida no hayamos tenido demasiado roce como el resto de chicas adolescentes, te quiero, eres mi madre y te agradezco que te hayas sacrificado tanto por mí.
Sabes que gracias a ti siempre he sido muy independiente y podré apañármelas solas también esta vez. Confía en mi como lo has echo siempre, por favor mamá. Regresaré.
Con amor, Ainhoa."
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