Volvía a casa. Mi madre me iba a cuidar y ayudar con el bebé, ya a una semana de nacer. Quería saber como era y que era.
Mi madre me tocaba el pelo mientras yo estaba echa un ovillo en el sofá viendo la televisión.
Mamá- ¿Cómo te encuentras?
Ainhoa- Bien, estamos bien.- Le sonreí.
El timbre sonó. Seguro que era Erica, que me iba a traer algunas cosas que me dejé en su casa del bebé. Me levanté como pude.
Mamá- No, no, no te muevas, ya voy yo.
Ainhoa- Mamá, tengo una pierna dormida, quiero andar.- me reí. Mi madre me sonrió.
Al final fuimos las dos, yo me adelanté con mi mano izquierda debajo de mi tripa, la cual parecía que si crecía un poco más se iba a caer.
Ainhoa- ¡Vaaaaaa!- grité desde el pasillo para que no volviesen a tocar.
Narra Zayn
Debía hablar con Patricia, mi padre me había dicho que hablara con ella sobre su divorcio que se llevaría a cabo pronto.
Toqué la puerta con los nudillos y miré hacía todos lados. Sentí un "Vaaaa" del pasillo, que me resultó tan familiar que hasta me empecé a poner nervioso.
La puerta se abrió y dejó ver a una chica sonriente, aunque su sonrisa fue decayendo.
Zayn- ¡Estás aquí!- casi grité viendo a esa pequeña chica que retrocedió cuando me vio adentrándose en la casa. Huía. Entré en la casa sin invitación alguna detrás de la preciosa chica que había entrado. Patricia se volvió blanca cuando me vio.
Ainhoa estaba en un rincón del salón, asustada, con algo similar a la depresión.
Patricia- Zayn, tienes que irte.- me musitó.
Zayn- ¿Qué? ¡No! No me voy a ir. La he encontrado.- seguía sonriendo a pesar de que no comprendía nada.
Ainhoa- Ve-vete.- susurró la preciosa chica que estaba de espaldas a mí. Comencé a caminar hacía ella.- ¡No te acerques! ¡Vete!- me gritó cuando me vio de reojo.
Zayn- Ainhoa, no me hagas esto, tú... Si me importas, muchísimo.- dije viendo su enorme rechazo hacía mí.
Ella estaba llorando, no quería que llorase.
Ainhoa- Por favor, mamá, que se vaya. Yo... No quiero verlo, por favor.- musitó mientras sollozaba.
Patricia me cogió del brazo pero yo me aparté y seguí caminando hacía la pequeñísima Ainhoa de no más de 150 cm. Cuando estuve a menos de medio metro de ella le toqué el brazo y lo apartó. Se fue hasta la otra punta de la habitación.
Mi boca se empezó a abrir a medida que le miraba su pequeño cuerpo. Ella... Tenía una barriga enorme... Ella... Estaba embarazada.
Zayn- ¿Estás embarazada?- dije mientras estaba en estado de shock.
Patricia- No, son gases.- se rió. Ainhoa la miró mal, reprochando el chiste en estos momentos.
Zayn- Yo... Estaba dolido cuando peleamos, no quise decir que no me importabas, por que sabes que no es cierto, que si me importas.- le dije mientras iba acercándome. Vi los labios de Patricia en una frase "Síguela, yo te ayudo". No supe muy bien a que se refería, pero en cuanto me acerqué ella salió disparada escaleras arriba yo la seguí igual de rápido. Había entrado a su cuarto, y antes de cerrar la puerta de un portazo yo ya estaba dentro. Se sintió un "Click" de parte del cerrojo y Ainhoa abrió los ojos dirigiéndose hacía la puerta. Empezó a agitar el pomo que no cedía, estábamos encerrados.
Patricia- Hija, la puerta se ha quedado atrancada.- dijo Patricia desde el otro lado de la puerta.
Ainhoa- Mamá, por favor, ábreme, llama a un cerrajero o algo, rápido, no quiero estar aquí.
Patricia- Acabo de llamar, vendrán como en dos horas, están un poco ocupados ahora.
Ainhoa- Mamá, no me digas eso, por favor.
Patricia- Bueno, que me voy a poner una lavadora, si necesitáis algo llamadme.
Ainhoa- ¿Qué? ¡Mamá! - dijo bufando.
Por fin estábamos solos.
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