Abrí los ojos y justamente tenía el reloj delante, marcando las dos exactas. Pegué un bote de la cama y cogí del armario unos vaqueros claros, un camiseta de tirantes nadadora rosa clara y mis vans rosas bebé y me las puse. Me metí al baño, me maquillé, me alisé el pelo y me recogí el flequillo con orquillas. Me miré en el espejo y fui al cuarto de Zayn haber si seguía durmiendo, y sí, ahí seguía con la sabana por un lado, el por el otro, una pierna saliéndosele casi del todo de la cama, y su cara casi en el suelo. Joder, que chico... ¿Cómo se moverá tanto el dormir? Yo como me acuesto, me levanto. Me acerqué y lo puse bien y le tapé en condiciones sin despertarlo. Se removió y yo me quedé en plan estatua para que no se despertase. Cuando vi que se durmió profundamente bajé al salón, cogí mis auriculares, los enchufé al móvil y puse esta canción:
http://www.youtube.com/watch?v=3X-E5KJEawg
Empecé a recoger cosas de en medio, a limpiar, barrer y todas esas cosas. De vez en cuando me daban arrebatos y me ponía a bailar en mitad del salón... Tenía la música a todo volumen, los oídos me pitaban de lo alta que tenía la música. Al terminar me metí en la cocina y empecé a fregar platos.
Joder, fue un puto susto cuando Zayn me dio un pellizco a ambos lados de la caderas.
Ainhoa- ¡Joder!- dije a la vez que pegaba un bote.
Zayn- no chilles, que tengo resaca.
Ainhoa- eso te pasa por beber tanto bonico...
Zayn- ¿no te duele la cabeza?
Ainhoa- yo llegué a casa espabilada.
Zayn- y una mierda, que tu bebiste más que yo.
Ainhoa- pues yo fui la que te acostó, y la que se ducho después, y la que está escuchando música a todo volumen monín.
Zayn- ¿Qué escuchas?
Ainhoa- nada, una canción nueva de Abraham Mateo.
Zayn- ¿quien?
Ainhoa- una canción de un cantante español.
Zayn- ¿sabes español?
Ainhoa- si... Mi madre desde pequeña me ha hablado inglés y español por una razón desconocida. Y soy bilingüe.
Zayn- eso mola, ¿no?
Ainhoa- si, mucho. Por cierto, tengo que ir a comprar.
Zayn- pues vamos, que voy contigo.
Me quité los guantes de fregar, los auriculares, y me coloqué la ropa y el pelo. Me acerqué al monedero y cogí 20 euros.
Ainhoa- pues vamos.
Empezamos a caminar lentamente por la calle. La calle estaba desierta... A pesar de que eran las once y media casi. Parecía que iba a llover, a aparte de en el cielo, en mi corazón también iba a llover.
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