Sinceramente, ¿Qué sentía? Estaba muy confundida. Ahora es cuando tocaba reflexionar, y cuando me di cuenta de muchísimas cosas en las que yo nunca me había fijado.
Zayn me gustaba, lo admitía, mucho, muchísimo, más de lo que me ha podido gustar un chico en toda mi vida. Pero cada vez que pensaba en un "nosotros" aparecía la palabra "hermanos", y eso obviamente me espantaba. Y claro, que Zayn estuviese cerca todo el día tampoco ayudaba. Y encima yo cuando me ponía nerviosa empiezo a soltar borderías y cosas que realmente no quiero. Y claro, luego estaba el que dirán, pero no de los amigos o el resto de gente, no, yo estaba hablando de nuestros padres, de mi madre y de Paul, de su reciente matrimonio, y de la idea que tenían de nosotros, que hasta ahora no hemos llevado tan bien, como "hermanos". Luego estaban mis malditas ganas de subir a su cuarto, decirle que siento haber dicho eso, decirle que le quiero y besarle. Pero claro, todos sabemos que eso no va a pasar, por que yo no tengo ovarios suficiente.
Ainhoa- mierda todo- dije a la vez que hundía mi cabeza en el cojín del sofá de pura rabia.
Tenía esa tendencia, cuando me daba rabia hundía mi cabeza en cojines o almohadas. Era una manía rara, lo se, pero me calmaba. Retiré la cabeza y me senté en el sofá. Empecé a mirar al techo y a pensar en que hacer. Tenía que pensar alguna excusa o algo para subir a su habitación y hablar con él. Un segundo después de pensar esto, el teléfono de casa sonó con el nombre de Paul... Bendito cielo.
Ainhoa- ¿diga?
Paul- ¿Ainhoa?- no, el fantasma de la opera, no te jode.
Ainhoa- si, soy yo.
Paul- ¿está Zayn? Tengo que hablar con él.
Ainhoa- se estaba duchando, pero en cuando salga del baño le digo que te llame, ¿si?
Paul- vale, gracias Ainhoa.
Ainhoa- hasta ahora.
Corté el bendito teléfono, que por una vez me alegraba de que sonara. Me puse de pié, me bajé la camiseta que ya estaba casi al nivel del sujetador y me pasé los dedos por el pelo hasta dejarlo como estaba antes de hundirlo en el cojín. Suspiré profundamente y empecé a subir escaleras. Estaba más nerviosa que cuando fui a recoger la orla al terminar la educación secundaria. Su puerta ahora parecía que estaba a mil kilómetros, y parecía que tardaba una eternidad en llegar, hasta que cuando llegué sin más llamé y esperé a oír la señal que significaba que podía pasar.
Ainhoa- eh... Paul ha llamado, y dice que le llames, que tiene que hablar contigo.
Zayn estaba dibujando, se le daba muy bien la verdad, dibujaba un corazón que estaba vivo, un corazón que ESTABA, por que ahora estaba roto.
Zayn- deja por ahí el teléfono- ni siquiera levantó la vista del cuaderno.
Ainhoa- oye, ¿podemos hablar?
Zayn- ¿para que me trates mal? No quiero hablar contigo gracias.
Ainhoa- por favor, no me ignores.
Zayn- ¿quieres decir como tú lo hacer conmigo?
Ainhoa- por favor, quiero hablar.
Vi como dejó el lápiz y la libreta a un lado en su mesa, se levantó, se puso frente a mí y metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros.
Zayn- venga, dime de que quieres hablar.
Ainhoa- gracias. Perdón, ¿vale? He sido una...
Zayn- borde, una borde.
Ainhoa- ¿me dejas terminar a mí?
Zayn- claro, adelante.
Ainhoa- como decía, he sido una borde.
Zayn- ¿y si no te quiero perdonar así como así?- vi como en su cara se fue dibujando una sonrisa.
No se por que, pero tenía una extraña sensación hacía ese momento.
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