sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 18

Nunca me había alegrado de ser tan torpe. Siempre parecía que tenía las manos de plastilina y se me caían las cosas, hasta un punto de que mi madre me llevase al médico para ver si tenía algo en las manos. Vale, con Zayn encima que estaba con su cabeza en mi hombro por el golpe me podía mover poco, pero lo poco que me podía mover me movía de la maldita risa. Estaba retorciéndome de la risa. Zayn parecía no responder, y eso me asustó.
Ainhoa- ¿Zayn?- me zalandeé para ver si respondía. Me empecé a asustar.- ¿Zayn? ¿Estás bien? ¿¡Zayn!?- estaba asustada.
Zayn- mala persona, por pocas me matas con la lámpara.- dijo mientras levantaba solo la cabeza de mi hombro y se encontraba a escasos centímetros de mi cara.
Ainhoa- niño, por casualidad, ¿tú eres tonto? ¿tú sabes el susto que me has dado?- mi cara era de mala leche.
Zayn- mírate, si es que hasta con cara de mala ostia eres preciosa.- sonrió.
Ainhoa- te estoy hablando.
Zayn- si, estoy tonto después de el golpe que me has dado no es para menos.
Ainhoa- lo siento.
Zayn- no me puedo enfadar contigo y lo sabes. Eres demasiado preciosa para enfadarme contigo- repitió.
Ainhoa- anda levanta.
Zayn- que va, no me levanto. Me gusta estar así.
Ainhoa- a mí me gusta respirar, y contigo encima no puedo.
Zayn- mentirosa, si puedo sentir como respiras.
Ainhoa- bueno, pero me cuesta.
Zayn- bueno, a mi también me cuesta no poder besarte cada vez que te veo y no poder abrazarte de esa manera especial de la que querría hacerlo y mira.
Se hizo el silencio entre nosotros, en realidad yo estaba en un especie de estado de shock. Me miraba a los ojos, y yo también miraba los suyos, estaban brillantes. Estaba nerviosa.
Y un dato importante: yo nunca me había besado con nadie en la boca a parte de mi madre, de esas veces cuando eres pequeña.
Y al final de todos esto pensamientos estaba mi beso.

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