~Cuenta Ainhoa~
Fue algo extraño. Recuerdo que me caí, pero sigo incociente. Oigo voces familiares, entre las de ellas, mi padre y Zayn. Mi padre quiere que Zayn se vaya, que no regrese, que no me vuelva a ver... No quiero que eso suceda, no. Oigo a mi hermana Aida entrar a la habitación, también discute con mi padre, está defendiendo a Zayn, y Harry, está con ella. Papá insulta a los dos chicos, ordenándoles que se vayan, pero los chicos no ceden. Siento que vuelvo a tener el control de mi cuerpo, que poco a poco me voy despertando, pero tan metidos en la pelean que empiezan a gritar, y ni se dan cuenta de que estoy ahí de nuevo cociente. Me doy cuenta de que ya no llevo mi ropa, si no una bata blanca de hospital. Me incorporo en la cama, me coloco bien, pero nada, nadie se percatada de que los estoy oyendo pelear.
Aida- no, no... No es justo. Quieres ser feliz a nuestra costa. Últimamente es verdad que no hemos sido las de siempre, que hemos cambiado, pero no es por ellos. Es por algo que ha cambiado en nosotras, estamos enamoradas.
Papá- pero, ¿te estás oyendo? ¿Has mirado que solo tienes 17 años y esa barriga está ahí? Eso no puede estar ahí... En cuanto a tu hermana, ella todavía puede abortar, y se que ella lo hará.
Aida- entonces no conoces a tu hija...
Zayn- eso solo es decisión nuestra.
Papá- es solo su decisión...
Aida- no, es la decisión de los dos... Las decisiones se toman en pareja.
No sabía que hacer, ni siquiera tenía muy claro de que hablaban si quiera. Estaba con la boca semi abierta. ¿Yo embarazada? ¿Cómo? Me reí en mi interior por la absurda pregunta. Decidí preocuparme en la conversación.
Mi padre levantó la mano a Aida.
Harry- no, me da igual que seas su padre, no le vuelvas a levantar la mano.- dijo Harry serio.
Mamá- niñata... ¡Yo, que soy tu padre, y me tratas así!
Miré a mi alrededor, los observaba. Mi padre estaba junto a la puerta, señalando hacía ella todo el rato para que los chicos se marcharan. Mamá estaba medio escondida detrás de mi padre. En frente de ellos dos estaban Harry, Aida y Zayn en este orden.
Aida- no me hagas hablar... Y no tengas valor de...- estaba llorando.
Papá- ¡¿De qué, niña estúpida?!
Aida- DE PEGARME COMO HACÍAS CON MI MADRE... ERES DESPRECIABLE, LA MATASTE SOLO PARA QUE NO LE DIJERA NADA A MARTA. ME AVERGUENZO DE SER TU HIJA Y DE LLEVAR TU SANGRE. ERES UN CAPULLO, LA MATASTE TU, Y ENCIMA DELANTE DE MÍ, CUANDO SOLO TENÍA TRES AÑOS... ¿CREÍAS QUE NO LO IBA A RECORDAR? ¿NO CREÍAS QUE NO SE QUE MI MADRE Y YO SOMOS DOS GOTAS DE AGUA? ¿QUE ME TIENES MANÍA POR ESO? ¿QUE ERAS EL TÍPICO ADOLESCENTE QUE SE LIABA CON TODAS Y LAS DEJASTES A LAS DOS EMBARAZADAS? SOLO TE DA RABIA QUE ELLOS SEAN MEJOR QUE TÚ.- mi hermana estaba atacada, y a medida que hablaba lloraba a pierna suelta, mi madre había empezado a llorar también y decidió entrar en la pelea.
Mamá- ¿es eso cierto Joan?- dijo mi madre sollozando.
Papá- Yo... - dejó de chillar y agachó la cabeza.- Sí, lo hice... Pero eso fue hace 14 años... Solo tenía veinte años...
Mi madre quedó embarazada de mi padre con quince años, mientras que él tenía 17 años. La historia se repetía por dos veces más.
Aida- eso no justifica nada...ERA MI MADRE, ME DEJASTE SOLA EN EL MUNDO. OJALA TE HUVIERAS IDO TÚ, HUBIERAS HECHO UN FAVOR AL MUNDO.
Nunca me había podido imaginar mi padre. Empezaron a correr por mis mejillas una lagrimas que reflejaban mi dolor, de haber pensado que mi padre era otra persona. Preferí hacerme la dormida, no quería que me vieran llorar.
Mamá- Aida, por favor, ¿te puedes quedar con tu hermana? Creo que vamos a ir un rato a casa.
Aida- claro que sí Marta, lo que sea por mi hermana.- vi que se limpió las lágrimas y se acercó a tocarme la cara. Sentí como salían de la habitación, a paso ligero. Iban a discutir, y bien que lo sabía, y también sabía que esta era la última vez que discutirían. Senté un paso ligero acercarse a la cama y cogerme la mano. Seguía llorando, no podía evitarlo, no sollozaba, pero las lágrimas seguían cayendo a la carrera por mis mejillas.
Aida- ya está cariño, ya ha pasado, no llores más.- dijo mi hermana acariciándome la cara. Sabía que estaba despierta, desde hace rato... Me conocía tan bien...
Zayn- pequeña, ¿qué tal estás?- dije mientras me incorporaba en la cama.
Ainhoa- mal, muy sensible.- dije aun llorando, como las niñas pequeñas.
Aida- preciosa mía, todo está bien, ¿si?
Ainhoa- quiero que alguien vaya a casa, estoy preocupada por mamá.
Aida- él no le hará nada...
Ainhoa- ¿cómo estás tan segura?
Aida- el mató a mi madre solo por que no le contase a Marta nada, por que no los separase. Él estaba enamorado de tu madre, aunque duela decirlo.
Ainhoa- Aida, me siento tan mal... ¿cómo pudo hacer eso? ¿y delante tuya?
Aida- no lo sé... Esa edad es muy mala.- intentó que me riese, pero no lo consiguió.
Ainhoa- quiero irme de aquí.
Zayn- no puedes, todavía no.
Ainhoa- ¿por qué?
Zayn- bueno, creo que ya has oído que estás embarazada- sonrió mirándome a los ojos.- pero estás al borde de la anorexia, y hasta que no cojas un peso normal, tu vida peligra. Tuviste una bajada de tensión princesa.- me besó en la frente.
Ainhoa- ¿anorexia? ¿yo?
Aida- hermana, sí... Si solo estás de dos meses y ya se te nota un poco, y a mi hasta los tres o así no se me notó nada de nada.
Ainhoa- bueno, yo como, pero ya me podréis traer comida de fuera. No pienso comer comida de hospital con el asco que me da.
Aida- Ya casi es la hora de comer... ¿Quieres comer pizza? Hay una pizzería en frente de aquí.
Ainhoa- ¿una pizza de atún y baicon? Me apunto.
Aida- pues ahora venimos, ¿si?
Ainhoa- vale, y gracias hermana.
Aida- a las monjas so tonta.
Sonreí limpiándome el resto de lágrimas que quedaba en mi cara. En realidad tenía hambre... No es que hubiese dejado de comer por gusto. Si no que, a mi desde pequeña me ha dado muchísimo miedo vomitar, y no me preguntéis por que. Entonces comí poquísimo para no tener nada en el estómago. ¿Una buena explicación no? No, no la es. Aida y Harry salieron de la habitación y Zayn se sentó a mi derecha en un sillón que había, el cual él colocó para estar mirándome.
Ainhoa- nunca vayas a hacerle caso a mi padre, ¿eh?
Zayn- ¿por lo de que me vaya y eso no?- asentí- tranquila, no le haría caso jamás.
Ainhoa- mejor... No sé como pudo hacer eso...
Zayn- todo el mundo comete errores.
Ainhoa- eso no es un error, es un asesinato.
Zayn- bueno cariño, lo pasado es pasado.
Realmente, después de matar a una persona, ¿se puede cambiar? Es un gesto tan frío, tan sin corazón... Me estremezco solo de imaginarlo. Aida trajo cuatro pizzas mediana, una para cada uno, y una cocacola. Yo me senté a lo indio en la cama y empecé a comer, casi desesperadamente, por que tenía un hambre impresionante.
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Había sido un día extraño, la verdad. Demasiadas emociones, tan distintas, y tan juntas. Mamá había llamado para preguntarme por como estaba, y me había dicho que mañana por la mañana iría a verme, que sabía que con Zayn estaría bien. Aida se fue con Harry a su casa, por que no tenía ganas de tener que ver el tremendo panorama que debía de haber en casa, y bueno, a las nueve, la puerta se abrió y apareció mi padre... ¿Qué podría querer aquí?
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