sábado, 12 de enero de 2013

Capítulo 17

Estaba nerviosa... Tenía que hablar con mis padres.
Ainhoa- mamá, papá...
Mamá- ¿Qué ocurre?
Ainhoa- ¿puedo estar en fin de semana en casa de Anna?
Mamá- ¿Anna?
Ainhoa- es una amiga que vive en un pueblo de aquí.
Papá- ¿ y cómo piensas ir?
Ainhoa- hemos quedado en un sitio y me recogen.
Mamá- ¿cuando te vas?
Ainhoa- al medio día, si me dejáis, claro.
Papá- y... ¿Cuándo vuelves?
Ainhoa- el domingo al medio día.
Mamá- está bien...
Ainhoa- sois los mejores.
Subí corriendo a mi habitación y llamé a Zayn, para que me esperase al doblar la esquina de la calle, y que me pegue un toque cuando esté allí para saber cuando ir. Estaba muy nerviosa... No sabía donde íbamos y eso me ponía de los nervios. Cogí la mochila del instituto, ya que no iba a llenar una bolsa de viaje. Metí como tres atos de ropa, dos pijamas, ropa interior, algo de maquillaje, una bolsa de aseo con lo necesario, algo de dinero, el cargador, el móvil... Y cosas pequeñas en plan gomas para el pelo o así. Aun me daba tiempo a ducharme antes de comer. Corrí y me puse unos pitillos azules claros, un jersey en color marrón medio oscuro, unos botines de tachas marrones, y había preparado mi chaqueta vaquera y un pañuelo marrón, la de pelo por dentro, para cuando fuese a salir de casa. Terminé corriendo y me pinté un poco, me hice una coleta y me dejé el flequillo a un lado. Eché espuma en el pelo, menos en el flequillo, y me miré en el espejo. Me encantaba como caía las perfectas, pero cortas ondas, hasta mi cuello. Miré el reloj, aun eran las dos menos veinticinco. Hasta las dos no se comía. Dejé el móvil cargando al lado de la mochila, que no estaba del todo llena... Cogí veinte euros y me acerqué al kiosko del final de mi calle a cargar el móvil. Llegué a las dos exactas y ayudé a mamá a poner la mesa. Y por fin, comimos. Me senté en el sofá a la espera de recibir el toque, nerviosa, como si el corazón se me fuese a salir de la boca... Estaba tan nerviosa, que pronto me empezarían a temblar las piernas. Tenía que resistir a no comerme las uñas, no, me costó demasiado dejar de hacerlo. Y por fin, a las tres recibí el ansiado toque. Me levanté, me coloqué el pañuelo, y acto seguido la chaqueta vaquera. La abroché, me puse la mochila de las dos asas, pero con la mochila super baja... Tanto que me tapaba el culo. Cogí el móvil y los auriculares, y los metí en mi bolsillo, y cogí el cargador y lo metí como pude por no tener que quitarme de nuevo la mochila y me despedí. Pero claro, mis padres ya estaban acostumbrado a que durmiese fuera, por lo de niñera, además que estaba siempre hiendo de una lado a otro y si no otra cosa. Pero no, no me podían dejar tranquila... "María, acompaña a tu hermana hasta donde haya quedado, anda." soltó mi madre... Y claro, mi hermana que estaba toda aburrida mirando al techo aceptó.
María- no te vas a ningún pueblo con ninguna amiga, ¿verdad?- dijo apenas salimos por la primera puerta.
Ainhoa- ¿Cómo lo sabes?
María- yo también he hecho muchas veces eso. Vas con Zayn, ¿ a que sí ?
Ainhoa- sí- asentí apenas salimos por la última puerta y empezábamos a andar hacía la esquina, donde tendría que estar.
María- ¿Dónde has quedado?
Ainhoa- nada, en la esquina... Solo por si a mamá y a papá les daba por salir a acompañarme.
María- chica lista...
Ainhoa- ts, que aquí la que saca sobresalientes y notables soy yo.- reí. Oh dios, estábamos a unos cinco metros de la esquina.- cúbreme las espaldas ¿eh?
María- vale, ya te debo una menos- rió.
Y por fin, doblamos la esquina, donde estaba Zayn apoyado en un coche, mirando para el suelo, como si él estuviese nervioso también. Levantó la mirada hacía mí en cuanto sobrepasé. Mi hermana saludó con la mano a Zayn y me abrazó para despedirse en la misma esquina para no entretenernos.
María- ya sabes, pásalo bien y nada de sobrinos- susurró mientras me abrazaba.
Ainhoa- niña, no seas guarra- reí en tono normal.- Y por cierto, gracias por incubrirme her.
María- nada, y ahora corre anda... Ya nos veremos pasado mañana.- asentí, dio la vuelta y se fue por donde habíamos venido. Me giré nerviosa y me acerqué a Zayn, el cual se había incorporado. Me puso las dos manos en la cintura y me besó en los labios.
Zayn- hola- casi suspiró a la vez que se separaba de mí. Me quitó la mochila y abrió el maletero del coche donde estaba apoyado.
Ainhoa- hola- sonreí como los nervios me dejaron.- ¿puedo saber ya donde vamos?
Zayn- no- sonrió viendo que estaba nerviosa.
Me puso de espaldas y me colocó una venda negra. Me ayudó a subir al coche y me besó en la mejilla. Mis nervios aumentaban por momentos.

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