Al
segundo día que pasamos en España, nos regresaron a casa. No quería
dejarnos ir al entierro de la yaya. Mis padres se encargarían de
todo el papeleo, ya que mi padre era el único hijo vivo. Un juez le
había pasado la custodia de Aida a mi padre, por lo que ahora
viviría con nosotras. Teníamos una pesada azafata que se encargaba
de nosotras en el avión. Yo estaba que daba asco verme. Sin
maquillar, con algo parecido a un moño, unos vaqueros, unas botas
negras y una camiseta negra. Mis padres todavía tenían que estar
una semana en Jaén. Se acababa de ir y ya la echaba de menos. Aun me
acuerdo cuando fui en verano a Jaén, lo bien que nos lo pasábamos
las hermanas y yo cocinando, sin quemar nada, con la yaya. Hacía ya
como dos o tres días que apenas hablaba o comía nada, de hecho, ni
sonreído, ni un poco. Llegamos al aeropuerto y pedimos un taxi.
Estaba muy sensible, por nada empezaba a llorar. La desgana y el
cansancio se veía en mi cara y en la de mis hermanas. Nada más
llegar tuve una sorpresa, que me ayudó mucho. Un abrazo de Zayn.
Zayn-
Hola- me susurró a la vez que me abrazaba con tanta fuerza como la
que necesitaba. Saqué las llaves y abrí las puertas.
Ainhoa-
pasa- asintió y pasó detrás de mis hermanas.
Le
enseñé su nueva habitación a Aida, que era la gran habitación de
invitados, que en cuanto la decorase a su gusto, estaría bien. Aida
se tumbó en la cama y hay se quedó. María se encerró en su
habitación sin querer saber nada de nadie y yo me bajé al salón
con Zayn.
Ainhoa-
estoy horrible- musité, que era lo único que podía hacer.
Zayn-
estás preciosa.
Ainhoa-
esto es horrible...
Zayn-
preciosa, es normal... Yo sé lo que se siente.
Ainhoa-
se acaba de ir y ojalá yo estuviese ahora con ella...
Zayn-
no digas eso, ni en broma, por favor.
Resoplé
y me tumbé en el sofá de lado. Zayn se sentó en el mismo sofá en
el filo y me empezó a acariciar el pelo. Miré el reloj y vi que
eran las once y media.
Ainhoa-
tienes que irte, es noche vieja. Tienes que estar con tu familia.- mi
voz sonaba cansada.
Zayn-
no, quiero quedarme contigo.
Ainhoa-
yo no voy a celebrar nada y no quiero que por mi culpa te fastidie el
fin de año.
Zayn-
no me quiero ir, quiero estar aquí contigo.
Ainhoa-
cabezón.
Zayn-
lo sé. ¿No vas a cenar nada?
Ainhoa-
no tengo ganas de comer nada.
Zayn-
come algo anda, aunque sea una manzana o algo así.
Ainhoa-
de verdad, no tengo hambre.
Zayn-
bueno, pero mañana me encargo personalmente de que desayunes.
Ainhoa-
está bien- suspiré resignada.
Zayn-
estás muy cansada, ve a dormir.
Ainhoa-
no quiero dormir, quiero estar contigo.
Zayn-
te prometo que no me voy de aquí, duérmete.
Asentí
levemente y cerré los ojos. Me dormí al minuto o así. Mi sorpresa
fue que al despertarme, a las doce de la mañana, y Zayn estaba
conmigo, durmiendo abrazado a mí. Esa fue la primera vez que sonreí
después de la muerte de mi abuela.
Zayn-
Hola- susurró en mi oído.
Ainhoa-
Hola.
Zayn-
¿Qué quieres para desayunar?
Ainhoa-
no creo que haya nada, tengo que ir ha hacer la compra.
Zayn-
te acompaño.
Ainhoa-
si quieres ve a tu casa a cambiarte y eso, yo tengo que ducharme.
Zayn-
vale, en una hora en la puerta de tu casa ¿Vale?
Ainhoa-
allí estaré.
Se
levantó, se puso la chaqueta, me sonrió y se fue. Yo subí
corriendo a ver si estaban hay mis hermanas. Y en efecto, hay estaban
las dos, deprimidas. Tenía que hablar con ella, empezando por Aida.
Ainhoa-
Hermana...
Aida-
hola.
Ainhoa-
ya puedes estar hiendo a algún lado
Aida-
no tengo ganas.
Ainhoa-
Aida, la yaya habría querido que estuviésemos felices.
Aida-
bueno, llamo a Harry para que venga...- suspiró resignada.
Ainhoa-
eso, que llevas días sin hablar con él, animalico que lo dejas
abandonadito.
Y
ahora tocaba hablar con María. Aunque no hizo falta, por que ella ya
había tomado la iniciativa de llamar a Liam y salió tan contenta de
la casa. Bajaba las escaleras cuando sonó el timbre,
Ainhoa-
Hola Harry- dije dándole dos besos.
Harry-
Hola cuñada ¿Cómo está?
Ainhoa-
deprimida... Haber si consigues que se anime.
Harry-
lo intentaré. ¿Dónde está?
Ainhoa-
ven- dije empezando a subir escaleras. - Ahí- dije señalando la
puerta. Yo me metí a mi cuarto, me duché, me puse unos vaqueros,
mis converse grises y un jersey gris , me maquillé un poco y me
peiné y dejé el pelo liso. Me eché colonia y cogí las llaves, el
móvil y dinero para hacer la compra. Miré el reloj y ya tenía que
salir. Así que abrí la puerta corriendo y salí.
Zayn-
Hola preciosa- dijo mientras me cogía las dos manos y me daba un
beso en la mejilla.
Ainhoa-
Hola precioso – dije mientras le besaba yo en la otra mejilla.
Zayn-
¿Que tal estás ya?
Ainhoa-
mucho mejor, gracias a ti.
Zayn-
Seguro que no...
Ainhoa-
y gracias por quedarte.
Zayn-
cuando tu quieras.
Para
cuando me quise dar cuenta, ya estábamos en el supermercado
comprando. Cuando terminamos me ayudó con las bolsas. Apenas
llegamos a casa, dejamos las bolsas en la cocina y nos sentamos en el
sofá.
Ainhoa-
me alegro de que por fin me veas en condiciones.
Zayn-
te repito que tu eres hermosa estés como estés.
Ainhoa-
tu si que eres hermoso.
Zayn-
¿Y qué tal con el chico que te gusta?
Ainhoa-
le gusta otra. ¿Y a ti con la chica que te gusta?
Zayn-
pues no se... Quiero decirle que le quiero. Pero a ella le gusta
otro.
Ainhoa-
pues esa chica es imbécil... Con lo simpático, guapo y buen chico
que eres tú.
Zayn-
¿De verdad piensas todo eso de mí?
Ainhoa-
podría estar diciendo cosas buenas de ti hasta mañana.
Zayn-
¿Y tú que harías?
Ainhoa-
declararme lo antes posible... Seguro que cuando le digas que te
gusta se da cuenta del chico que tiene delante.
Zayn-
¿Y tú por que no te declaras?
Ainhoa-
en ese aspecto prefiero que hagan el trabajo sucio los chicos, soy
muy, muy, muy cobarde.
Zayn-
pues eso es ser machista
Ainhoa-
que va, yo soy feminista. Muy feminista.
Zayn-
pues te voy ha hacer caso... Me voy a declarar a la chica que me
gusta. Voy a quedar ahora con ella a ir al parque y se lo diré. ¿Me
acompañas?
Ainhoa-
vale
Empezamos
a andar hasta el parque, que estaba al final de nuestra calle.
Llegamos a los dos minutos.
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